Ficha🟣 Avanzado

Economía ecológica y los límites planetarios

🟣 Nivel Avanzado  ·  Ecológicas

¿Puede una economía seguir creciendo indefinidamente dentro de un planeta que no crece?

Para algunas corrientes, la innovación, las energías limpias y una mayor eficiencia permitirían desacoplar la prosperidad del daño ambiental. Para otras, un sistema económico que exige expansión material continua terminará chocando con límites biofísicos, por eficiente que llegue a ser. El desacuerdo no es solamente técnico: involucra qué entendemos por prosperidad, qué estamos dispuestos a medir y qué naturaleza consideramos sustituible. Esta ficha no le dará una única respuesta. Le dará herramientas para construir la suya.

🧭 Ubique su punto de partida: deslice cada escala de 1 a 5.

La tecnología puede permitir crecimiento económico indefinido sin aumentar la presión ecológica.

Existen ecosistemas cuya pérdida no debería compensarse con dinero o infraestructura.

El PIB es insuficiente para juzgar si una sociedad realmente progresa.

Mueva las escalas. No hay una puntuación correcta: el objetivo es hacer visibles sus supuestos antes de examinar la evidencia.
Qué lograrás

Objetivo didáctico

Al terminar esta ficha serás capaz de evaluar críticamente propuestas económicas y políticas públicas a partir de sus efectos sobre los límites planetarios, el capital natural, el bienestar social y el uso de materiales y energía, cuando analices proyectos de desarrollo, presupuestos, planes urbanos o debates ambientales en México y América Latina.

Punto de partida

Introducción

La economía moderna suele representar la producción mediante empresas, hogares, gobiernos, precios y mercados. La economía ecológica añade una condición que cambia el dibujo completo: todo ese sistema se encuentra dentro de una biosfera finita. La economía recibe energía y materiales, los transforma y devuelve residuos, emisiones y calor. Por eso, una actividad puede ser rentable en dinero y al mismo tiempo deteriorar el suelo, agotar un acuífero o reducir la capacidad de un manglar para amortiguar tormentas.

Este enfoque se vuelve especialmente relevante cuando los problemas ambientales dejan de ser acontecimientos aislados y empiezan a afectar procesos planetarios. La evaluación científica de 2025 concluyó que siete de los nueve límites planetarios se encuentran transgredidos: cambio climático, integridad de la biosfera, cambio del sistema terrestre, cambio del agua dulce, flujos biogeoquímicos, entidades nuevas y acidificación oceánica. Solo el ozono estratosférico y la carga de aerosoles permanecían dentro de la zona segura global evaluada (Planetary Boundaries Science Lab, 2025).

💡 Economía ecológica
Campo interdisciplinario que estudia la economía como un subsistema de la biosfera. Pregunta no solo cómo asignar recursos eficientemente, sino también cuál es una escala material sostenible, cómo distribuir beneficios y costos y qué funciones naturales no pueden sustituirse de manera razonable.

El concepto de límite planetario tampoco significa que exista una pared física que el planeta derribe al cruzar una cifra. Se parece más al margen de seguridad de un puente: permanecer dentro del rango no garantiza que nunca ocurra un accidente, pero alejarse de él incrementa el riesgo de cambios no lineales, irreversibles o difíciles de anticipar. Esta distinción es importante porque una economía ecológica seria no intenta calcular un supuesto “máximo exacto” de contaminación para después consumirlo por completo.

A partir de aquí examinaremos seis piezas del debate. Primero, cómo la economía ecológica incorporó los límites biofísicos. Después, la economía de estado estacionario, el capital natural y la valoración de los servicios ecosistémicos. Finalmente compararemos decrecimiento y crecimiento verde, para cerrar con indicadores que permiten preguntar por la prosperidad sin reducirla al PIB. Las tensiones entre estas ideas son parte del aprendizaje: no todas ofrecen la misma respuesta a los problemas de escala, justicia y desarrollo.

El contenido

Desarrollo del tema

01

De una economía sin fronteras visibles a una economía dentro del planeta

Una de las rupturas intelectuales que alimentó la economía ecológica fue reconocer que producir no significa crear materia de la nada. En 1971, Nicholas Georgescu-Roegen conectó explícitamente el proceso económico con la termodinámica: extraer minerales, combustibles o biomasa concentra recursos útiles y genera residuos de menor utilidad. Un teléfono, un automóvil o un edificio pueden tener mayor valor económico que sus materias primas, pero su fabricación no elimina las consecuencias físicas de extraer, transformar y desechar materiales.

La historia continuó en 1972 con The Limits to Growth, de Donella Meadows y colaboradores, que utilizó modelos computacionales para explorar interacciones entre población, industrialización, alimentos, recursos y contaminación. Herman Daly desarrolló después la idea de una economía de estado estacionario. En 2009, Johan Rockström y un amplio equipo propusieron el marco de límites planetarios; en 2023, una actualización cuantificó que seis de nueve ya estaban transgredidos, y la evaluación de 2025 añadió la acidificación oceánica como séptimo límite. El conocimiento no apareció de una sola disciplina: emergió del diálogo entre ecología, economía, climatología y ciencias del sistema Tierra.

Toque un hito para explorar cómo cambió la pregunta económica.

En la vida pública esta perspectiva cambia la pregunta. Ante una nueva carretera, una mina, una presa o un desarrollo turístico, el análisis convencional puede centrarse en inversión, empleos y valor agregado. La economía ecológica añade: ¿qué materiales y energía exige?, ¿qué ecosistemas modifica?, ¿quién recibe los beneficios?, ¿quién absorbe la contaminación?, ¿qué ocurre si la presión total rebasa una capacidad ecológica crítica? La unidad de análisis deja de ser solo el proyecto y se convierte en el sistema que lo sostiene.

Esto tampoco implica que cada límite planetario pueda traducirse directamente en una cuota municipal. El marco funciona a escala del sistema Tierra y su traducción a países, ciudades o empresas exige criterios científicos y políticos adicionales. Su aportación principal es conceptual: obliga a dejar de imaginar al ambiente como un sector periférico de la economía. El clima, el agua, los suelos y la biodiversidad son condiciones de posibilidad de la actividad económica.

02

Economía de estado estacionario: estabilizar la escala, no congelar la sociedad

Herman Daly desarrolló la economía de estado estacionario como una alternativa a la idea de crecimiento físico permanente. Su formulación no exige que cada empresa produzca exactamente lo mismo cada año, ni que la innovación se detenga. El objetivo es que los grandes stocks físicos —población y capital producido— puedan mantenerse con un flujo de materiales y energía suficientemente bajo para permanecer dentro de las capacidades regenerativas y de absorción de los ecosistemas. Daly publicó la primera edición de Steady-State Economics en 1977 y una segunda edición ampliada en 1991.

Esta distinción es crucial porque el PIB mide flujos monetarios, mientras que una economía de estado estacionario se preocupa principalmente por la escala biofísica. El PIB podría aumentar debido a mejores servicios, conocimiento, reparación, cultura o cambios en precios sin que necesariamente aumente en la misma proporción el tonelaje de materiales utilizado. También podría caer durante una crisis aunque el patrón productivo continuara siendo ecológicamente destructivo. “Estado estacionario”, por tanto, no es sinónimo de “PIB igual a cero”.

💡 Throughput o flujo metabólico
Cantidad de energía y materiales que atraviesa una economía: se extrae de la naturaleza, se transforma, circula durante cierto tiempo y finalmente regresa como residuos y emisiones. Reducir el throughput puede ser más importante ecológicamente que modificar únicamente su precio monetario.

Imagine una ciudad mexicana que decide mejorar el bienestar habitacional. Una estrategia podría promover continuamente vivienda nueva en la periferia, con más suelo urbanizado, cemento, vialidades y desplazamientos. Otra podría rehabilitar edificios existentes, mejorar aislamiento térmico, densificar zonas servidas y expandir transporte público. Ambas generan actividad económica, pero la segunda puede satisfacer necesidades con menor expansión física. La pregunta ecológica no es simplemente cuánto dinero circula, sino qué metabolismo material sostiene ese resultado.

La dificultad política aparece en la distribución. Una economía que estabiliza su escala pero conserva grandes desigualdades puede volver intolerable cualquier límite: quienes poseen más recursos defenderán su consumo mientras otros carecen de vivienda, energía o movilidad adecuadas. Por eso Daly y buena parte de la economía ecológica vinculan escala sostenible con distribución justa y asignación eficiente. Los límites ecológicos no sustituyen el debate social; lo vuelven más exigente.

03

Capital natural: ¿qué puede sustituirse y qué no?

El concepto de capital natural intenta hacer visible que bosques, acuíferos, suelos, pesquerías, humedales y otros sistemas naturales generan flujos de beneficios y sostienen capacidades productivas. Esta analogía con el capital fabricado tiene una ventaja: obliga a reconocer que consumir un recurso sin reponerlo puede parecer ingreso mientras en realidad disminuye el patrimonio. En 2021, la Comisión de Estadística de Naciones Unidas adoptó el marco de Contabilidad de Ecosistemas del SEEA como estándar estadístico internacional para cuentas físicas, y más de 34 países ya habían utilizado cuentas ecosistémicas para apoyar políticas.

Sin embargo, la metáfora tiene límites. Una máquina dañada puede ser reemplazada por otra parecida; un ecosistema maduro, una especie extinta o un acuífero contaminado pueden no admitir sustitución equivalente. De ahí surge la diferencia entre sostenibilidad débil, que permite compensar pérdidas de capital natural con otras formas de capital, y sostenibilidad fuerte, que reconoce un capital natural crítico cuyas funciones deben mantenerse porque su sustitución es imposible, incierta o desproporcionadamente costosa.

Simulador · decida qué hacer con un humedal costero

Un municipio costero recibe una propuesta de inversión logística que ocuparía parte de un humedal. El proyecto promete empleo y recaudación, pero el sitio almacena carbono, amortigua inundaciones y sostiene pesca artesanal. ¿Qué criterio usaría?

El ejemplo cotidiano puede ser menos dramático. Cuando una ciudad pavimenta una zona de infiltración y después construye infraestructura para desalojar el agua que antes absorbía el suelo, parte del capital natural fue sustituido por capital construido. Esa sustitución puede funcionar hasta cierto punto, pero también puede aumentar costos energéticos, mantenimiento y vulnerabilidad. La comparación correcta no es “naturaleza contra progreso”, sino qué combinación de sistemas naturales y construidos produce bienestar con menor riesgo.

La pregunta avanzada es identificar dónde termina la sustitución razonable. Un parque urbano puede recrearse parcialmente; un bosque primario o una especie desaparecida no. Un acuífero puede complementarse con infraestructura, pero bombearlo más rápido de lo que se recarga compromete generaciones futuras. Reconocer capital natural crítico introduce precaución: cuando la pérdida es potencialmente irreversible, la incertidumbre científica no debería confundirse con permiso automático para destruir.

04

Servicios ecosistémicos valorados: hacer visible lo invisible sin convertirlo todo en mercancía

Muchos beneficios de la naturaleza no pasan por una caja registradora. Un humedal reduce inundaciones; un bosque regula agua y temperatura; los polinizadores contribuyen a cultivos; un paisaje puede tener significado cultural y recreativo. Si estas funciones tienen precio cero en una decisión de inversión, destruirlas puede parecer económicamente eficiente aunque la sociedad pierda protección, alimentos, salud o identidad. La valoración de servicios ecosistémicos surgió, en parte, para corregir esa invisibilidad.

Robert Costanza y colaboradores actualizaron en 2014 un ejercicio global de valoración utilizando información de diferentes biomas y servicios. Los propios autores advirtieron que una cifra agregada mundial no constituye un precio de mercado ni una cantidad que pueda cobrarse. Su utilidad principal consiste en mostrar que la contribución de los ecosistemas es de una magnitud que la contabilidad económica convencional no debería ignorar (Costanza et al., 2014).

US$125
billones/año
💫 El dato que cambia todo: el ejercicio de Costanza y colaboradores estimó esa magnitud para los servicios ecosistémicos globales de 2011, expresada en dólares de 2007. El mismo estudio estimó pérdidas asociadas al cambio de uso del suelo entre 1997 y 2011 del orden de US$4.3 a 20.2 billones anuales. La cifra no es un “precio de la Tierra”: revela cuánto desaparece de la contabilidad cuando la naturaleza se registra como gratuita.

Valorar puede hacerse en dinero, pero también en hectáreas conservadas, toneladas de carbono, disponibilidad de agua, reducción de riesgo, salud o preferencias sociales. Para una comunidad costera mexicana, por ejemplo, la protección frente a tormentas y el sustento pesquero pueden ser más relevantes que una cifra monetaria agregada. La elección del método expresa qué información se considera legítima y quién tiene voz en la decisión.

⚠️ Valorar no significa privatizar
Asignar un valor monetario a una función ecológica puede ayudar a evitar que aparezca como “cero” en una decisión, pero no implica que deba venderse. Costanza y colaboradores subrayan que muchos servicios ecosistémicos son bienes públicos o recursos comunes para los que un mercado convencional puede ser una institución inadecuada.

La precaución es esencial porque una suma monetaria puede crear una falsa sensación de precisión. Dos manglares con igual superficie no necesariamente tienen la misma biodiversidad, exposición a tormentas ni valor cultural. Además, la disposición a pagar suele reflejar capacidad económica: si se usa sin corrección distributiva, las preferencias de las personas con mayores ingresos pueden pesar más. La valoración es una herramienta para deliberar mejor, no una calculadora que elimina el juicio ético y político.

05

Decrecimiento frente a crecimiento verde: el desacuerdo sobre el desacoplamiento

El crecimiento verde sostiene que es posible aumentar la actividad económica mientras disminuyen de manera absoluta las presiones ambientales mediante electrificación, renovables, eficiencia, circularidad, innovación y regulación. El decrecimiento, en cambio, cuestiona que el aumento permanente del PIB deba seguir siendo objetivo central, especialmente en economías de alto consumo material. Propone reducir de manera planificada ciertos flujos de energía y materiales mientras se protegen necesidades básicas, servicios públicos y distribución del ingreso. Una recesión involuntaria no es decrecimiento: carece de esa transformación deliberada.

El núcleo empírico del debate es el desacoplamiento. Una revisión de 179 estudios publicados entre 1990 y 2019 encontró numerosos casos de desacoplamiento relativo y 97 trabajos con alguna evidencia de desacoplamiento absoluto, especialmente entre PIB y emisiones como CO₂. Sin embargo, no encontró evidencia robusta de desacoplamiento absoluto de recursos que fuera simultáneamente global, suficientemente rápido, persistente y para toda la economía, condiciones que los autores consideran relevantes para la sostenibilidad ecológica (Vadén et al., 2020).

Contracción sin transición Crecimiento convencional Decrecimiento / suficiencia Crecimiento verde PIB / actividad monetaria → Presión material alta ↑
Toque un cuadrante. La matriz separa dos variables que con frecuencia se confunden: la trayectoria monetaria y la trayectoria material.

La evidencia no obliga automáticamente a escoger una sola doctrina. Algunos países han logrado reducir ciertas emisiones mientras su PIB crece; eso demuestra que el vínculo no es rígido. Pero reducir emisiones territoriales no equivale necesariamente a reducir la huella material global: una economía puede importar bienes cuya extracción y contaminación ocurren en otro país. Por eso importa preguntar qué se desacopla, en qué territorio, durante cuánto tiempo y a qué velocidad.

En América Latina aparece además un problema distributivo. Pedir la misma contracción material a un hogar sin agua segura que a uno de consumo muy alto confunde igualdad con justicia. Tampoco todo crecimiento tiene el mismo metabolismo: ampliar saneamiento, salud o transporte público no es equivalente a multiplicar bienes desechables. Una política ecológica madura puede combinar suficiencia en consumos de alto impacto, inversión social donde existen carencias, eficiencia tecnológica y límites absolutos a determinadas presiones.

06

Más allá del PIB: medir prosperidad sin borrar sus costos

El Producto Interno Bruto responde una pregunta concreta: ¿cuál es el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos en un territorio durante un periodo? Es una medida indispensable para muchas tareas económicas, pero no fue diseñado para indicar por sí solo bienestar, distribución, salud ecosistémica o sostenibilidad. Una inundación que destruye viviendas puede generar posteriormente gasto en reconstrucción y elevar actividad económica; el PIB registra ese flujo, no la pérdida integral de seguridad y patrimonio que lo originó.

México ofrece un ejemplo poco conocido de contabilidad ampliada. Las Cuentas Económicas y Ecológicas de México del INEGI estimaron para 2024 un Producto Interno Neto Ecológico de 25.7 billones de pesos, equivalente a 76.6 % del PIB a precios de mercado. Los costos totales por agotamiento y degradación ambiental ascendieron a más de 1.38 billones de pesos, equivalentes a 4.1 % del PIB, mientras el gasto público en protección ambiental representó 0.7 %. Las cuentas no reemplazan al PIB: muestran información que el PIB deja fuera (INEGI, 2025).

📊 Construya un tablero: avance por cuatro capas de información.

El SEEA de Naciones Unidas formaliza precisamente esta integración entre información económica y ambiental. Su contabilidad de ecosistemas organiza datos sobre extensión, condición, servicios y activos ecosistémicos y los vincula con actividades económicas. El Índice de Desarrollo Humano, por su parte, combina esperanza de vida, educación e ingreso per cápita y nació con una intención explícita: que las personas y sus capacidades, no el crecimiento económico por sí mismo, fueran criterio del desarrollo.

Ningún indicador único resolverá el problema. Un tablero serio debe mostrar simultáneamente resultados sociales, distribución, actividad económica y presión biofísica. Si el PIB crece pero también aumenta el agotamiento de agua, la lectura es distinta a la de un crecimiento acompañado de reducción absoluta de presión y mejora distributiva. La pregunta deja de ser “¿crecimos?” y se convierte en “¿qué mejoró, para quién, con qué costo ecológico y durante cuánto tiempo puede sostenerse?”.

Cierre

Conclusión

Evaluar una propuesta económica desde la economía ecológica significa ampliar el campo de visión. Ya no basta con preguntar si una inversión genera ingresos o si una tecnología es más eficiente. Hay que identificar la escala material del sistema, distinguir recursos sustituibles de capital natural crítico, observar quién recibe beneficios y costos y comprobar si las mejoras relativas se convierten realmente en reducciones absolutas de presión.

Esto explica por qué crecimiento verde, decrecimiento y estado estacionario no son simples eslóganes opuestos. Cada enfoque contiene hipótesis diferentes sobre innovación, desacoplamiento, suficiencia y distribución. La evidencia disponible muestra avances reales en algunos tipos de desacoplamiento y, al mismo tiempo, importantes límites para demostrar un desacoplamiento material global suficientemente rápido y persistente. Una posición informada debe especificar qué evidencia podría confirmarla o refutarla.

El desafío quizá no sea decidir si el PIB debe “subir” o “bajar” en abstracto. Es construir instituciones capaces de mejorar vidas mientras reducen presiones donde ya son excesivas, expanden servicios esenciales donde siguen siendo insuficientes y conservan sistemas naturales cuya pérdida no admite reparación sencilla. Los límites planetarios convierten esa discusión económica en una pregunta sobre condiciones de habitabilidad.

🔭 Para seguir aprendiendo

  • ¿Qué consumos deberían reducirse primero si el objetivo es disminuir el flujo material sin deteriorar las condiciones de vida de quienes menos tienen?
  • ¿Qué componentes del capital natural de su región consideraría críticos y por qué no serían sustituibles?
  • ¿Qué evidencia tendría que aparecer durante los próximos veinte años para fortalecer o debilitar la hipótesis del crecimiento verde?
Ahora tú

Actividad de aprendizaje autónoma

Producto esperado: auditoría de prosperidad dentro de límites.

Elija una decisión real o plausible de México o América Latina: una ampliación carretera, desarrollo turístico, explotación minera, parque industrial, política de vivienda, sistema de movilidad, proyecto agrícola, inversión energética o programa de gestión del agua. El objetivo es producir un diagnóstico breve que no dependa únicamente de su rentabilidad o crecimiento del PIB.

  1. Describa la decisión en un máximo de 120 palabras e identifique quiénes reciben sus beneficios y quiénes podrían absorber sus costos.
  2. Identifique dos presiones biofísicas relevantes: materiales, energía, agua, suelo, emisiones, nutrientes, biodiversidad u otras.
  3. Nombre al menos un componente de capital natural afectado y tres servicios ecosistémicos relacionados. Explique si considera que alguno constituye capital natural crítico.
  4. Compare dos estrategias: una orientada principalmente al crecimiento verde y otra basada en suficiencia, estado estacionario o decrecimiento selectivo. Señale un beneficio y una limitación de cada una.
  5. Construya un tablero con cinco indicadores: uno económico, uno social, uno distributivo y dos ambientales. Ninguno puede ser simplemente una segunda versión del PIB.
  6. Redacte una recomendación final de 200 a 300 palabras indicando qué opción elegiría, bajo qué condiciones y qué dato adicional podría hacerle cambiar de opinión.

🧩 Antes de redactar su auditoría, complete cuatro afirmaciones sin banco de palabras.

1. En economía ecológica, el describe el flujo de energía y materiales que atraviesa la economía.

2. Si el PIB aumenta mientras el impacto ambiental total disminuye, hablamos de .

3. En México, el indicador que descuenta consumo de capital fijo y costos de agotamiento y degradación ambiental se denomina .

4. Un ecosistema cuya pérdida no puede sustituirse razonablemente por capital fabricado puede considerarse .

Evidencia de logro: el producto final debe contener el diagnóstico del caso, la identificación de presiones biofísicas, el análisis de capital natural y servicios ecosistémicos, la comparación de dos estrategias económicas, un tablero de cinco indicadores y una recomendación argumentada.

Criterio de éxito: la auditoría será sólida cuando pueda mostrar qué resultado social se busca, qué límite ecológico podría restringirlo, qué información monetaria resulta útil pero insuficiente y qué evidencia permitiría revisar la decisión.

Reflexión final: si una política mejorara claramente la calidad de vida de la población pero redujera el PIB durante varios años, ¿qué evidencias necesitaría para considerarla un progreso y no un fracaso?

Referencias

  • Costanza, R., de Groot, R., Sutton, P., van der Ploeg, S., Anderson, S. J., Kubiszewski, I., Farber, S., & Turner, R. K. (2014). Changes in the global value of ecosystem services. Global Environmental Change, 26, 152–158. https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2014.04.002
  • Daly, H. E. (1991). Steady-state economics (2nd ed.). Island Press.
  • Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Cuentas Económicas y Ecológicas de México (CEEM) 2024. INEGI.
  • Planetary Boundaries Science Lab. (2025). Planetary Health Check 2025: A scientific assessment of the state of the planet. Potsdam Institute for Climate Impact Research. https://doi.org/10.48485/pik.2025.017
  • Richardson, K., Steffen, W., Lucht, W., Bendtsen, J., Cornell, S. E., Donges, J. F., Drüke, M., Fetzer, I., Bala, G., von Bloh, W., Feulner, G., Fiedler, S., Gerten, D., Gleeson, T., Hofmann, M., Huiskamp, W., Kummu, M., Mohan, C., Nogués-Bravo, D., … Rockström, J. (2023). Earth beyond six of nine planetary boundaries. Science Advances, 9(37), eadh2458. https://doi.org/10.1126/sciadv.adh2458
  • United Nations, European Commission, Food and Agriculture Organization of the United Nations, International Monetary Fund, Organisation for Economic Co-operation and Development, & World Bank. (2024). System of Environmental-Economic Accounting—Ecosystem Accounting. United Nations.
  • Vadén, T., Lähde, V., Majava, A., Järvensivu, P., Toivanen, T., Hakala, E., & Eronen, J. T. (2020). Decoupling for ecological sustainability: A categorisation and review of research literature. Environmental Science & Policy, 112, 236–244. https://doi.org/10.1016/j.envsci.2020.06.016