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Geoingeniería: propuestas, riesgos y debate ético

🟣 Nivel Avanzado  ·  Ecológicas

Algunas propuestas climáticas ya no preguntan solamente cómo reducir las emisiones humanas. Preguntan si deberíamos intervenir deliberadamente en procesos planetarios para retirar CO₂ de la atmósfera o disminuir temporalmente la energía solar que calienta la Tierra.

El salto ético es enorme. Una cosa es evitar una tonelada de CO₂; otra, retirarla después de emitida; otra muy distinta, alterar el balance radiativo del planeta mientras ese CO₂ continúa allí. Las tres estrategias pueden aparecer juntas en una conversación sobre “geoingeniería”, aunque sus mecanismos, riesgos y responsabilidades son profundamente diferentes. Comprender esas diferencias es indispensable antes de decidir si estamos ante una herramienta climática complementaria o una peligrosa promesa de escape.

Qué lograrás

Objetivo didáctico

Al terminar esta ficha serás capaz de evaluar críticamente propuestas de geoingeniería climática diferenciando remoción de dióxido de carbono y modificación de radiación solar, sus riesgos sistémicos, problemas de gobernanza y posibles efectos sobre la acción climática.

Punto de partida

Introducción

La palabra geoingeniería reúne propuestas muy diferentes y, por eso, puede generar más confusión que claridad. En un extremo están intervenciones que buscan retirar dióxido de carbono de la atmósfera y almacenarlo en vegetación, suelos, minerales, formaciones geológicas, océanos o productos. En otro se encuentran propuestas para modificar deliberadamente el balance de radiación del planeta y disminuir temporalmente la temperatura.

El IPCC separa expresamente estas familias. La remoción de dióxido de carbono, o CDR, actúa sobre una causa del calentamiento: disminuye la cantidad de CO₂ atmosférico cuando la remoción es real y el almacenamiento suficientemente duradero. La modificación de radiación solar, o SRM, busca modificar cuánta energía solar absorbe el sistema climático. Puede influir sobre la temperatura sin eliminar el exceso de gases de efecto invernadero que originó el problema.

🔷 Geoingeniería climática
Término amplio y discutido aplicado a intervenciones deliberadas de gran escala sobre el sistema climático. Para analizarlo con precisión conviene sustituir la etiqueta general por la técnica concreta y preguntar qué variable modifica: concentración de CO₂, balance radiativo, ecosistemas, océanos u otra parte del sistema Tierra.

Esta precisión también es ética. Plantar y conservar bosques, capturar CO₂ directamente del aire y liberar partículas reflectantes en la estratosfera pueden aparecer bajo el mismo debate, pero no comparten la misma reversibilidad, escala, madurez ni distribución de riesgos. Incluso dentro del CDR, almacenar carbono durante décadas en biomasa no equivale a almacenarlo durante siglos o milenios en una formación geológica.

El problema se vuelve especialmente complejo porque la Tierra es un sistema acoplado. Atmósfera, océanos, hielo, vegetación y ciclos biogeoquímicos reaccionan entre sí. Modificar una variable para obtener un beneficio puede alterar otras que no eran el objetivo de la intervención. La cuestión central, por tanto, no es solamente “¿funciona?”, sino “¿qué significa funcionar, durante cuánto tiempo, para quién y con qué efectos secundarios?”.

El contenido

Desarrollo del tema

01

Captura de carbono: evitar una emisión no es lo mismo que retirarla

La expresión “captura de carbono” se utiliza para procesos distintos. La captura y almacenamiento de carbono convencional, o CCS, puede separar CO₂ de gases industriales antes de que llegue a la atmósfera y almacenarlo geológicamente. Esto puede reducir emisiones de una instalación, pero no constituye por sí mismo una remoción atmosférica. El CDR requiere extraer CO₂ que ya está en la atmósfera.

Entre los métodos de CDR se encuentran forestación y reforestación, manejo del carbono del suelo, biocarbón, bioenergía con captura y almacenamiento, meteorización mejorada y captura directa de aire con almacenamiento geológico, conocida como DACCS. Sus diferencias son sustanciales. Algunos requieren grandes superficies; otros mucha energía; algunos ofrecen beneficios para biodiversidad y suelo; otros pueden proporcionar almacenamiento mucho más duradero, pero actualmente a costos superiores.

El IPCC concluye que cierta cantidad de CDR es necesaria para alcanzar emisiones netas cero porque existen sectores donde eliminar absolutamente todas las emisiones puede resultar extremadamente difícil, como ciertos procesos industriales, aviación o algunas emisiones agrícolas. Pero esto no convierte al CDR en sustituto de reducir emisiones. Cuanto más tarde disminuyan las emisiones brutas, mayor será la cantidad de remoción futura de la que dependerá la trayectoria climática.

Toque una etapa para seguir el recorrido simplificado de la captura directa de aire con almacenamiento.
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💫 El dato que cambia todo: la evaluación global de CDR de 2024 estimó aproximadamente 2 GtCO₂ de remoción anual, casi toda mediante métodos convencionales asociados al uso de la tierra. Los métodos novedosos —como DACCS, biochar, meteorización mejorada y BECCS— aportaban alrededor de 1.3 millones de toneladas anuales: menos de 0.1 % del total actual (Smith et al., 2024).

Esta diferencia de escala modifica el debate. Una empresa puede comprar remociones futuras o anunciar dependencia de tecnologías emergentes, pero una estrategia climática robusta debe preguntar cuántas toneladas son adicionales, cuánto tiempo permanecerá almacenado el carbono, qué energía requiere el proceso y quién responderá si el almacenamiento falla. El verbo “capturar” no garantiza por sí mismo un beneficio climático neto.

02

Manejo de radiación solar: enfriar sin retirar el gas que causa el calentamiento

La modificación de radiación solar intenta reflejar una pequeña fracción adicional de la energía solar que llega al sistema Tierra o modificar otros componentes del balance radiativo. La propuesta más estudiada es la inyección de aerosoles estratosféricos, inspirada parcialmente en el enfriamiento temporal observado después de grandes erupciones volcánicas. También se investigan conceptualmente el aumento del brillo de ciertas nubes marinas y cambios de albedo superficial.

Los modelos indican que algunas formas de SRM podrían reducir rápidamente la temperatura media global y disminuir determinados riesgos asociados con el calor. Pero no “repararían” el clima anterior. Una misma intervención podría modificar precipitación, circulación atmosférica y condiciones regionales de maneras diferentes, mientras el CO₂ atmosférico seguiría afectando procesos como la acidificación del océano.

🔎 Abra cada propuesta para distinguir qué intenta modificar y qué problema deja intacto.

PNUMA resumió en 2025 la situación con una formulación contundente: la SRM sigue siendo principalmente un campo de modelos, simulaciones y teoría y no constituye un sustituto de la acción climática real. El problema no es demostrar únicamente que una intervención pueda enfriar el promedio global, sino comprender suficientemente bien qué ocurriría con regiones, estaciones, ecosistemas y sociedades que dependen de patrones climáticos específicos.

Para México y América Latina, esta dimensión distributiva es esencial. Agricultura de temporal, disponibilidad hídrica, ciclones, ecosistemas tropicales y economías rurales dependen de patrones regionales, no de una temperatura media planetaria abstracta. Una intervención considerada beneficiosa por su efecto global podría tener ganadores y perdedores territoriales, lo que transforma una cuestión científica en una cuestión de justicia internacional.

03

Circulación termohalina y consecuencias no deseadas: intervenir un sistema acoplado

La llamada circulación termohalina describe de manera simplificada parte del movimiento oceánico asociado con diferencias de temperatura y salinidad, que modifican la densidad del agua. En el Atlántico, un componente especialmente estudiado es la Circulación de Retorno Meridional del Atlántico, o AMOC. No son términos perfectamente equivalentes: la AMOC también responde a vientos, geometría oceánica y otros procesos dinámicos.

El IPCC concluyó que la AMOC muy probablemente se debilitará durante el siglo XXI bajo todos los escenarios de emisiones considerados, aunque existe confianza media en que no ocurrirá un colapso abrupto antes de 2100. Un eventual colapso tendría consecuencias importantes sobre patrones regionales de lluvia, ecosistemas y clima. Esto convierte a la circulación oceánica en un ejemplo de por qué intervenir deliberadamente el clima exige pensar en redes de retroalimentación y no en una sola variable.

Enfriamiento y salinidad Mayor densidad Flujo profundo Retorno superficial
Figura · Esquema didáctico simplificado: la circulación oceánica real incluye además vientos, mezcla, topografía y múltiples retroalimentaciones.

Aquí aparece una precisión importante. No existe base para afirmar que cualquier SRM provocaría necesariamente un colapso de la circulación termohalina. De hecho, modelos evaluados por el IPCC indican que ciertas intervenciones de SRM podrían compensar parcialmente algunos efectos del calentamiento, incluida parte del debilitamiento de la AMOC. Pero compensar una variable no significa restaurar todo el sistema climático a su estado anterior.

La consecuencia no deseada puede surgir precisamente de esas diferencias. Una intervención calibrada para temperatura media puede producir respuestas distintas en precipitación, océanos y ecosistemas. Además, si una intervención solar sostenida se detuviera bruscamente mientras las concentraciones de gases de efecto invernadero siguieran elevadas, la temperatura podría aumentar con rapidez. Este llamado riesgo de terminación transforma una decisión temporal en una posible obligación intergeneracional de continuar gestionando el sistema.

El ejemplo recuerda una regla básica de sistemas complejos: corregir una salida observable no necesariamente corrige la causa. Si una habitación se calienta porque una tubería de vapor permanece abierta, instalar un potente sistema de refrigeración puede reducir la temperatura, pero crea dependencia de dos sistemas opuestos funcionando al mismo tiempo. SRM plantea, en términos planetarios, una tensión parecida.

04

Gobernanza de la geoingeniería: ¿quién puede decidir sobre una atmósfera compartida?

La gobernanza es quizá el problema más difícil de la geoingeniería solar. Una intervención suficientemente grande para alterar el clima global produciría efectos más allá del territorio que la despliegue. ¿Qué países tendrían que autorizarla? ¿Se necesitaría consenso universal, una mayoría cualificada o algún organismo científico independiente? ¿Quién respondería por un daño atribuido a la intervención y cómo se distinguiría ese daño de la variabilidad climática natural?

No existe actualmente un tratado mundial único que regule integralmente todas las formas de geoingeniería climática. Existen, en cambio, piezas parciales. En 2010, las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica adoptaron una orientación precautoria respecto de actividades de geoingeniería climática que pudieran afectar la biodiversidad, con una excepción limitada para determinadas investigaciones científicas de pequeña escala bajo condiciones específicas.

La geoingeniería marina posee otra capa. Las Partes del Protocolo de Londres adoptaron en 2013 una enmienda destinada a crear un mecanismo jurídicamente vinculante para regular determinadas actividades de geoingeniería marina, comenzando con fertilización oceánica. Sin embargo, la Organización Marítima Internacional informó en 2025 que esa enmienda todavía no había entrado en vigor. Ese mismo año, las Partes expresaron preocupación por el crecimiento de actividades marinas promovidas incluso por actores privados y comerciales.

⚠️ Precaución no significa que exista una prohibición mundial única
Las decisiones del Convenio sobre Diversidad Biológica, las reglas del sistema Londres y las normas nacionales cubren partes distintas del problema. Por eso afirmar simplemente que “la geoingeniería está prohibida internacionalmente” sería incorrecto. El panorama actual es fragmentado y depende de la técnica, el lugar, la escala y el instrumento jurídico aplicable.

PNUMA y la Organización Meteorológica Mundial organizaron en mayo de 2025 un diálogo científico-político sobre SRM con participación de Estados desarrollados y en desarrollo. El énfasis en inclusión no es decorativo: una tecnología con posibles efectos regionales plantea una pregunta de legitimidad si los países más vulnerables al cambio climático tienen menos capacidad científica y política para evaluar o influir en una decisión.

Para México y América Latina, la cuestión no consiste únicamente en decidir si investigar. También implica capacidad para modelar efectos regionales, participar en foros internacionales, producir conocimiento propio y representar a comunidades potencialmente afectadas. Una gobernanza donde unos pocos países desarrollan la tecnología y el resto solo recibe sus consecuencias sería difícil de considerar legítima, incluso si el promedio global de temperatura disminuyera.

05

¿Alternativa o trampa? El riesgo de convertir una posibilidad futura en excusa presente

El debate ético más persistente no pregunta únicamente si una técnica funcionaría. Pregunta qué efecto tiene la promesa de que funcionará. Si gobiernos o empresas creen que grandes cantidades de CO₂ podrán retirarse en el futuro, podrían aceptar emisiones mayores hoy. Si la SRM se presenta como una manera barata de limitar temperaturas, ciertos actores podrían reducir su apoyo a la descarbonización. Este fenómeno se denomina con frecuencia disuasión de la mitigación o, en algunos contextos, riesgo moral.

McLaren (2016) advierte que esta relación no es automática. Conocer los riesgos de la geoingeniería también podría reforzar el deseo de reducir emisiones. La pregunta empírica es qué narrativa domina en cada institución: “necesitamos estas herramientas además de descarbonizar” o “podemos permitirnos retrasar la descarbonización porque tendremos estas herramientas”. Las mismas tecnologías pueden producir incentivos políticos distintos.

La distinción es crucial para el CDR. Utilizar remoción para equilibrar emisiones residuales difíciles de eliminar es diferente de utilizarla para prolongar actividades evitables. UNEP señaló en su Informe sobre la Brecha de Emisiones 2025 que reducciones más rápidas hoy disminuyen la futura dependencia de técnicas de remoción inciertas, riesgosas y costosas para revertir un sobrepasamiento de 1.5 °C.

SRM plantea una tensión adicional porque puede actuar sobre temperatura más rápidamente que el CDR, pero sin eliminar la causa. Su posible utilidad de emergencia es precisamente lo que alimenta el debate: investigar podría ampliar conocimiento necesario ante un escenario climático peligroso; simultáneamente, desarrollar una capacidad de despliegue puede cambiar intereses políticos, crear industrias dependientes de la tecnología y normalizar una intervención que todavía plantea importantes incertidumbres.

🧩 Clasifique el argumento antes de juzgarlo

Toque una afirmación y después el tipo de estrategia que describe mejor su función climática.

Cierre

Conclusión

Geoingeniería no designa una única tecnología ni una decisión única. El CDR intenta modificar una causa del calentamiento retirando CO₂ atmosférico, pero sus métodos presentan diferencias profundas de escala, permanencia, costo y presión sobre recursos. La SRM actúa sobre el balance energético del planeta y podría modificar rápidamente la temperatura, pero deja intacta la acumulación de CO₂ y puede producir respuestas regionales difíciles de anticipar.

La circulación oceánica muestra por qué la pregunta no puede reducirse al termómetro global. El clima es un sistema acoplado con múltiples escalas y retroalimentaciones. Reducir una señal —por ejemplo la temperatura media— no garantiza restaurar precipitaciones, océanos, biodiversidad y ciclos biogeoquímicos al estado que tendrían con menores concentraciones de gases de efecto invernadero.

La gobernanza añade otra dificultad: los posibles efectos transfronterizos contrastan con una arquitectura jurídica todavía fragmentada. Las decisiones sobre investigación, experimentación o eventual despliegue requerirían enfrentar cuestiones de consentimiento, representación, responsabilidad y justicia entre países que poseen capacidades científicas y económicas muy diferentes.

Por ello, la pregunta “¿alternativa o trampa?” no admite una respuesta idéntica para todas las técnicas. El CDR ya forma parte de las trayectorias científicas hacia cero neto, pero puede convertirse en trampa si se utiliza para justificar emisiones evitables. La SRM podría reducir ciertos riesgos térmicos en modelos, pero introducir otros riesgos físicos y políticos. La evaluación responsable empieza por negarse a confundir posibilidad tecnológica con permiso ético.

🔭 Para seguir aprendiendo

Esta ficha abre más preguntas de las que cierra. Aquí algunas para explorar:

  • ¿Quién debería representar los intereses de generaciones futuras en una decisión sobre una intervención climática que podría tener que mantenerse durante décadas?
  • ¿Deberían utilizarse criterios jurídicos diferentes para investigar una técnica, realizar un experimento al aire libre y desplegarla a escala climáticamente significativa?
  • ¿Qué condiciones permitirían incluir CDR en una meta de cero neto sin convertirlo en una autorización implícita para mantener emisiones evitables?
Ahora tú

Actividad de aprendizaje autónoma

Producto esperado: dictamen ciudadano sobre una propuesta de intervención climática.

Seleccione una propuesta de remoción de CO₂ o modificación de radiación solar descrita en una fuente científica, gubernamental o institucional. No diseñe un experimento ni un método de despliegue. El propósito es evaluar la propuesta desde la ciencia, la gobernanza y la ética.

  1. Defina con precisión la intervención y clasifíquela como mitigación convencional, CDR o SRM. Explique por qué.
  2. Identifique qué variable modifica directamente: emisiones, concentración atmosférica de CO₂, radiación, superficie terrestre, océano u otra.
  3. Localice al menos una fuente primaria o evaluación científica institucional y registre qué afirma con certeza y qué declara todavía incierto.
  4. Identifique dos beneficios potenciales y tres riesgos: uno físico o ecológico, uno distributivo y uno de gobernanza.
  5. Analice reversibilidad. Explique qué ocurriría si la intervención dejara de funcionar, se detuviera prematuramente o almacenara carbono durante menos tiempo del esperado.
  6. Determine quién tendría capacidad para decidir, quién recibiría beneficios, quién podría soportar daños y qué grupos tendrían menor capacidad para influir en la decisión.
  7. Evalúe el riesgo de disuasión de la mitigación: ¿la propuesta complementa la reducción de emisiones o crea incentivos para retrasarla?
  8. Concluya adoptando una de cuatro posiciones: investigar bajo condiciones, permitir uso limitado, considerar despliegue solo bajo umbrales excepcionales o no utilizar. Incluya el mejor argumento contrario a su decisión.
⚖️ Genere una tesis precautoria
Complete los campos. El resultado será un borrador argumental que deberá contrastar con las fuentes de su dictamen.

Evidencia de logro: entregue un dictamen de entre 1,000 y 1,300 palabras acompañado de al menos una fuente científica primaria o evaluación institucional, un mapa de actores y una sección explícita de incertidumbres.

Criterio de éxito: el análisis será sólido cuando distinga prevención de emisiones, CDR y SRM; evalúe permanencia y reversibilidad; identifique consecuencias potenciales fuera de la variable objetivo; y establezca condiciones de gobernanza capaces de proteger a quienes no controlan la tecnología.

Reflexión final: si una intervención climática pudiera reducir considerablemente un riesgo global pero nadie pudiera garantizar que todos los países recibirían el mismo beneficio, ¿qué tipo de consentimiento sería éticamente suficiente para autorizarla?

Referencias

  • Convention on Biological Diversity. (2010). Decision X/33: Biodiversity and climate change.
  • Intergovernmental Panel on Climate Change. (2021). Climate Change 2021: The Physical Science Basis. Cambridge University Press.
  • Intergovernmental Panel on Climate Change. (2022). Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability. Cambridge University Press.
  • Intergovernmental Panel on Climate Change. (2022). Climate Change 2022: Mitigation of Climate Change. Cambridge University Press.
  • International Maritime Organization. (2013). Resolution LP.4(8): Amendment to the London Protocol to regulate marine geoengineering.
  • International Maritime Organization. (2025). 47th Consultative Meeting of Contracting Parties to the London Convention and 20th Meeting of Contracting Parties to the London Protocol.
  • McLaren, D. (2016). Mitigation deterrence and the “moral hazard” of solar radiation management. Earth’s Future, 4(12), 596–602. https://doi.org/10.1002/2016EF000445
  • National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. (2021). Reflecting sunlight: Recommendations for solar geoengineering research and research governance. The National Academies Press. https://doi.org/10.17226/25762
  • Reynolds, J. L. (2019). Solar geoengineering to reduce climate change: A review of governance proposals. Proceedings of the Royal Society A, 475(2229), 20190255. https://doi.org/10.1098/rspa.2019.0255
  • Smith, S. M., Geden, O., Gidden, M. J., Lamb, W. F., Nemet, G. F., Minx, J. C., Buck, H., et al. (Eds.). (2024). The State of Carbon Dioxide Removal 2024 (2nd ed.). https://doi.org/10.17605/OSF.IO/F85QJ
  • United Nations Environment Programme. (2023). One Atmosphere: An independent expert review on solar radiation modification research and deployment. UNEP.
  • United Nations Environment Programme. (2025). Solar Radiation Modification: No substitute for real climate action. UNEP.
  • United Nations Environment Programme. (2025). Emissions Gap Report 2025: Off Target. UNEP.