Reciclar más residuos puede mejorar una operación y, sin embargo, dejar intacto un modelo cuyo ingreso depende de vender cada vez más material nuevo. ¿Cuándo comienza realmente la circularidad?
La economía circular se vuelve estratégica cuando cambia diseño, propiedad, ingresos, relaciones industriales y decisiones sobre el valor residual de productos y materiales.
Objetivo didáctico
Al terminar esta ficha será capaz de diseñar una hipótesis de modelo de negocio circular que conecte principios de circularidad, diseño, ingresos, ecosistema industrial, barreras de transición e indicadores de desempeño.
Introducción
El modelo lineal puede resumirse como extraer, producir, vender y desechar. La economía circular cuestiona ese patrón intentando conservar valor funcional y material durante más tiempo. Eso incluye evitar residuos desde el diseño, extender la vida útil, reutilizar, reparar, remanufacturar y recuperar materiales cuando otras opciones de mayor valor dejan de ser viables.
Su relevancia estratégica aparece cuando las presiones sobre materias primas, residuos, regulación y expectativas del cliente coinciden con oportunidades de innovación. El desafío es que “circular” no significa simplemente reciclar. Un producto muy difícil de reparar que termina convertido en material de bajo valor puede seguir siendo esencialmente lineal.
El pensamiento detrás de la circularidad tiene antecedentes en trabajos de Walter Stahel sobre extender la vida de los productos y en distintas corrientes de ecología industrial y diseño. En la década de 2010, la Ellen MacArthur Foundation ayudó a llevar el concepto al lenguaje empresarial global. La discusión académica posterior mostró que no existe una definición única y que los componentes sociales se han tratado históricamente con menor profundidad que los ambientales.
En América Latina, el tema tiene además una dimensión laboral: recicladores, cooperativas, cadenas informales y pequeñas empresas forman parte real de los flujos de materiales. Una estrategia circular que optimiza material pero deteriora condiciones de trabajo estaría resolviendo solo una parte del sistema.
🔷 Marco conceptual: tres principios circulares
Eliminar residuos y contaminación desde el diseño; mantener productos y materiales circulando a su mayor valor posible; y contribuir a regenerar los sistemas naturales. Estos principios orientan decisiones, pero deben traducirse a cada modelo de negocio.
Desarrollo del tema
Principios de la economía circular aplicados al modelo de negocio
El salto estratégico consiste en pasar del residuo al sistema de valor. Una organización debe preguntar qué valor destruye actualmente: capacidad ociosa, producto desechado antes de fallar, componentes no recuperables, materiales vírgenes sustituyendo recursos todavía útiles o relaciones transaccionales que impiden retorno.
Bocken y colaboradores propusieron estrategias que ayudan a distinguir tres lógicas: estrechar flujos —usar menos recursos—, ralentizarlos —extender la vida útil— y cerrarlos —recuperar materiales. Una empresa puede aplicar una o varias; ninguna garantiza por sí sola circularidad absoluta.
En maquinaria industrial, por ejemplo, extender vida mediante mantenimiento predictivo puede conservar más valor que triturar el equipo para recuperar metal. En empaques de un solo uso, la prioridad puede ser evitar material, desarrollar reúso o garantizar recuperación de alta calidad. El orden depende del producto y del sistema.
Diseño de productos y servicios circulares
Gran parte de la circularidad se decide antes de que exista el producto. Selección de materiales, número de componentes, adhesivos, modularidad, reparabilidad, actualización, toxicidad, estandarización y posibilidad de desmontaje determinan qué opciones estarán disponibles años después.
El diseño circular obliga a trabajar con operaciones, postventa y finanzas desde el inicio. Una pieza modular puede costar más en ingeniería pero reducir devoluciones, ampliar ingresos por servicio y facilitar recuperación. Un material técnicamente reciclable puede ser inútil si no existe infraestructura local para separarlo o procesarlo.
Para una empresa en México, por tanto, diseñar “para reciclaje” exige comprobar qué cadenas existen realmente en las ciudades donde vende. La especificación de laboratorio y la recuperación real son dos problemas distintos.
Nuevos modelos de ingresos: producto como servicio y simbiosis industrial
La circularidad puede alterar la unidad económica del negocio. En un esquema de producto como servicio, el proveedor conserva propiedad o responsabilidad sobre el activo y cobra por disponibilidad, desempeño o uso. Eso puede alinear el incentivo del fabricante con durabilidad y mantenimiento, aunque también introduce requerimientos de financiamiento, recuperación y gestión de activos.
La simbiosis industrial opera a otra escala: el subproducto, calor, agua o material residual de una organización se convierte en insumo de otra. El reto no es solo técnico; requiere contratos estables, calidad de flujo, proximidad logística y capacidad de coordinar inversiones.
Ambos modelos muestran una idea importante: cerrar ciclos requiere modificar relaciones económicas. Si todos los actores ganan únicamente cuando venden mayor volumen de material virgen, la circularidad compite contra el diseño de incentivos del sistema.
💫 El dato que cambia todo. Kirchherr, Reike y Hekkert analizaron 114 definiciones de economía circular y encontraron una considerable diversidad conceptual; además, la dimensión social aparecía con mucha menor frecuencia que los ciclos materiales. “Circular” no es una especificación única.
Casos de empresas que migraron hacia modelos circulares
Los casos útiles no deberían copiarse como recetas; sirven para identificar mecanismos. En Brasil, Natura introdujo refills desde 1983 y continúa utilizando esa lógica como parte de su portafolio. En 2026 reportó más de 110 productos con opción de refill y una posición relevante en el mercado brasileño. El punto estratégico no es solamente reducir empaque: la recompra ocurre mediante un formato distinto de relación con el producto.
Otros modelos internacionales han utilizado remanufactura, leasing, recuperación de componentes o pago por servicio. Lo que importa para el análisis es preguntar qué cambió en el modelo: propiedad, diseño, logística inversa, ingresos, costos de mantenimiento o valor residual.
Una compañía latinoamericana que estudie estos casos debe separar el principio transferible de la infraestructura específica. Una red de retorno que funciona en São Paulo no necesariamente funcionará igual en una zona con baja densidad de puntos de recolección.
Barreras y habilitadores de la transición circular
Las barreras aparecen en múltiples niveles: diseño heredado, activos existentes, contratos, especificaciones de calidad, hábitos del consumidor, falta de infraestructura, tributación, información insuficiente sobre materiales y dificultad para capturar el valor económico del retorno.
También existen barreras organizacionales. Compras puede premiar el menor costo inicial mientras diseño busca durabilidad; ventas puede depender del volumen nuevo mientras postventa intenta extender la vida; finanzas puede tratar el inventario recuperado como complejidad. La circularidad exige alinear funciones que históricamente optimizaron objetivos diferentes.
Los habilitadores son igualmente sistémicos: estándares, pasaportes de producto, trazabilidad, contratos de retorno, ecodiseño, alianzas con recicladores, métricas compartidas y experimentación comercial. La tecnología ayuda, pero rara vez reemplaza la necesidad de rediseñar incentivos.
¿Qué área de su organización perdería ingresos, poder o simplicidad si el modelo circular funcionara realmente? Esa resistencia puede revelar la barrera más importante.
Medir la circularidad: indicadores y herramientas
Una sola tasa de reciclaje es insuficiente. La medición puede incluir entrada de materiales secundarios, contenido renovable, intensidad material, vida útil, reparación, reutilización, recuperación, valor retenido y salida circular. La selección depende de dónde se encuentra la hipótesis del modelo.
Herramientas como Circular Transition Indicators han buscado construir un lenguaje empresarial para medir flujos y oportunidades. En 2025, WBCSD amplió además el trabajo hacia impactos sociales de la transición circular, recordando que los ciclos físicos no agotan la evaluación de sostenibilidad.
La métrica directiva debe conectar circularidad con decisión. Si un indicador mejora pero no cambia compras, diseño, servicio o inversión, quizá se esté reportando actividad y no transformación.
Conclusión
La economía circular alcanza nivel estratégico cuando deja de ser un proyecto de residuos y se convierte en una hipótesis sobre creación y conservación de valor. El diseño determina opciones futuras; el modelo de ingresos define incentivos; la red industrial permite recuperar flujos; y las métricas muestran si la circularidad ocurre más allá del discurso.
No toda solución circular será rentable ni todo ahorro de materiales producirá impacto ambiental neto positivo. La dirección debe contrastar efectos, escalabilidad y compensaciones. Precisamente por eso la circularidad pertenece a la estrategia y no solamente a la gestión ambiental.
Referencias
- Bocken, N. M. P., de Pauw, I., Bakker, C., & van der Grinten, B. (2016). Product design and business model strategies for a circular economy. Journal of Industrial and Production Engineering, 33(5), 308–320.
- Geissdoerfer, M., Savaget, P., Bocken, N. M. P., & Hultink, E. J. (2017). The circular economy – A new sustainability paradigm? Journal of Cleaner Production, 143, 757–768.
- Kirchherr, J., Reike, D., & Hekkert, M. (2017). Conceptualizing the circular economy: An analysis of 114 definitions. Resources, Conservation and Recycling, 127, 221–232.
- Lüdeke-Freund, F., Gold, S., & Bocken, N. M. P. (2019). A review and typology of circular economy business model patterns. Journal of Industrial Ecology, 23(1), 36–61.
🔭 Para seguir aprendiendo
- ¿Qué producto de su sector conserva hoy menos valor del que técnicamente podría conservar?
- ¿Cuándo un modelo de producto como servicio desplaza impactos en vez de resolverlos?
- ¿Cómo debería incluirse la justicia social en una métrica de circularidad?
Actividad de aprendizaje autónoma
Producto esperado: blueprint de un modelo circular. Seleccione un producto o servicio existente de su sector.
- Dibuje su flujo lineal actual desde insumo hasta fin de vida.
- Identifique dónde se pierde mayor valor funcional o material.
- Proponga una intervención para estrechar, ralentizar o cerrar el ciclo.
- Defina cómo cambiarían ingresos, costos o relación con el cliente.
- Seleccione dos indicadores de circularidad y uno económico.
- Identifique una consecuencia social que deba vigilar.
Complete la tesis: “El mayor valor que hoy destruimos es . Lo conservaremos mediante y sabremos que funciona cuando .”
Evidencia de logro: el blueprint demuestra cómo la intervención conserva valor y cómo la organización capturaría parte de ese valor sin ocultar efectos secundarios.
Reflexión final: si el material fuera gratuito, ¿su propuesta circular seguiría teniendo sentido? La respuesta revela si el modelo depende de ahorro de material o de una propuesta de valor más profunda.