Acción fluvial

Consta de tres partes:

La erosión, es el proceso por el cual los ríos ensanchan y alargan su cauce, la corriente como agente erosivo queda aumentada por el efecto del choque de los sedimentos disueltos en el agua contra el lecho rocoso del canal, fenómeno denominado corrosión. Éste es responsable en gran parte de la entalladura que crea y ahonda el cauce y es muy importante en épocas de inundaciones.

Transporte, La corriente transporta el material erosionado río abajo, acompañado de los sedimentos arrastrados al cauce por las escorrentías , el flujo que surca la superficie, cuando el suelo ya no puede absorber más el agua de las precipitaciones. Todo este material recibe el nombre de carga fluvial.

Deposición, cuando la velocidad de la corriente y la erosión disminuyen, el río ya no posee capacidad para seguir arrastrando su carga, por lo que comienza a depositarla. La deposición de los materiales se produce por varias causas: algunas están en relación con alteraciones del cauce; otras son resultado de específicas condiciones locales.

El ensanchamiento del cauce, por lo general en su curso medio e inferior, es un ejemplo del primer caso. La causa de este hecho reside en que al aumentar el caudal (suponiendo que éste se mantenga constante) que entra en contacto con las márgenes, la fricción aumenta y reduce la velocidad hasta llegar al umbral de la velocidad crítica de deposición de algunas partículas.

Los saltos de agua

Son fenómenos a un desnivel brusco por el cual se desploman las aguas, originándose así las cascadas, si el desnivel es pequeño, y salto, si el desnivel es grande. Siendo estos muy frecuentes en los torrentes y en los ríos torrenciales.

Las más conocidas entre todas son las del Niágara, cuyas aguas sufren un desplome de unos 50 m, en una anchura de 1 km, en la frontera de EE UU con Canadá, entre los lagos Erie y Ontario.

Los meandros

Es una curva pronunciada en el curso de un río que presenta una orilla externa más o menos escarpada, al ser excavada por la corriente, parte cóncava, y una orilla interna de pendiente mucho más suave, parte convexa y constituida por aluviones, ya que está sujeta a procesos de sedimentación más que de erosión.

Así pues, en todo meandro se distinguen dos partes: el lóbulo, o porción de tierra limitada en gran parte por la corriente fluvial, y el pedúnculo, la parte opuesta. La sinuosidad de un río o grado de curvatura, que relaciona la distancia entre dos puntos a lo largo de la parte más profunda del cauce con la distancia en línea recta entre ellos, es de 1 en un tramo rectilíneo y de al menos 1,5 en un tramo de meandros.

Los meandros se originan por la acción de las aguas y forman parte del modelado fluvial que tiene lugar en la superficie terrestre. Gran número de meandros se han originado por procesos de erosión y deposición a partir de una ligera curvatura, pero no hay unanimidad entre los estudiosos del tema en cuanto a la causa de su formación.

La longitud de onda y la amplitud del meandro dependen del caudal, la carga y la velocidad de sedimentación del río, así como del tipo de terreno por el que discurra el curso fluvial.

Los meandros generalmente forman series, evolucionan y tienden a emigrar hacia el curso inferior del río por el flujo helicoidal del agua. Suelen ser más sinuosos en el curso inferior que en el tramo medio. Cuando un meandro ha socavado notablemente la roca subyacente constituye lo que se llama un meandro encajado, como el que hace el río Tajo a su paso por la ciudad castellano-manchega de Toledo, en España, que queda elevada sobre un tormo, porción de tierra encerrada por un meandro redondeado. Cuando en una llanura aluvial, donde los meandros se forman con más facilidad, estos se presentan dispuestos de manera indiferente, se habla de meandros divagantes o libres.

Aguas subterráneas

La movilidad del agua subterránea depende del tipo de rocas o litología dominante en cada lugar. Las capas permeables saturadas capaces de aportar un suministro útil de agua son conocidas como acuíferos, suelen estar formadas por arenas, gravas, calizas o basaltos. Otras capas, como las arcillas, pizarras, morrenas glaciares y limos tienden a reducir el flujo del agua subterránea.

Las rocas impermeables son llamadas acuífugas, o rocas basamentarias. En zonas permeables, la capa o zona límite de la superficie de saturación de agua se llama nivel freático. Sobre este nivel se encuentra la zona de aireación, cuya capa más inmediata al nivel freático se denomina franja capilar, ya que en ella el agua se mueve por capilaridad, de forma que existen movimientos ascendentes de agua en sentido contrario a la fuerza de la gravedad. Sobre la franja capilar, en la zona de aireación, se encuentra la zona intermedia o de agua vadosa, donde el movimiento de agua se produce por gravedad, y es descendente.

Evidentemente, en función de la cantidad de agua existente en el acuífero, la zona de saturación y, consecuentemente, la capa freática oscilan en nivel, alcanzando en ocasiones zonas superficiales donde descargan dando lugar a charcas, lagunas o aguas corrientes.

Los ríos se alimentan de aguas superficiales, pero en la mayoría de los casos, la mayor proporción de agua que circula por ellos proviene del subsuelo, alimentado de aguas de precipitación por infiltración que circulan subterráneamente hasta descargar en los propios ríos.

Estalactitas

Formaciones minerales que se encuentran con frecuencia en cuevas. Una estalactita es una acumulación con forma de carámbano de carbonato de calcio que cuelga del techo o de los lados de las cavernas de piedra caliza. Se forma a lo largo de miles de años por precipitación de los minerales contenidos en las aguas subterráneas que se filtran, muy despacio, a través del techo de la cueva.

El agua en circulación por el suelo, sobre la caverna, adquiere bicarbonato de calcio al pasar por la caliza. Cuando el agua se filtra gota a gota hasta el techo de la cueva, tiende a adherirse a éste y a formar gotitas; cuando éstas pierden parte del agua y del dióxido de carbono, el carbonato de calcio precipita y forma los depósitos parecidos a carámbanos.

Al escurrir más agua por el techo, la precipitación de carbonato de calcio continúa y los depósitos crecen en longitud y anchura constituyendo estalactitas. A menudo son enormes y adoptan formas curiosas.

Estalagmitas

Al caer sobre el suelo las gotas de agua despendidas delas estalactitas, dejan libre otra pequeña porción de caliza, y de esta manera se originan salientes verticales denominados estalagmitas, de grosor variable y de forma más irregular y caprichosa que las estalactitas. En las estalagmitas no existe el conducto interno, pues su crecimiento se debe a la superposición de las capas de caliza que desprenden las aguas que gotean.

Columnatas

El crecimiento continuo de unas y otras formaciones provoca, andando el tiempo, su soldadura, originándose entonces columnatas muy notables y de gran belleza. Con frecuencia sonoras.

Los glaciares

Se les denomina nieves persistentes o eternas,  a toda nieve formada por la lluvia que se solidifica a causa de las bajas temperaturas en todo tiempo y por encima de cierta altitud.

La altitud de dicha región varía con la latitud. Así en las regiones polares casi queda reducida a cero, mientras que en las ecuatoriales sólo las montañas que e elevan por encima de los 4 000 metros aparecen recubiertas por el manto de las nieves. Mediante los aludes y también la acción del viento que la transporta, la nieve se va acumulando en los circos en grandes proporciones, sufriendo una serie de transformaciones graduales que determinan por originar lo que se ha denominado hielo de glaciar.

La marcha del glaciar es variable en sus distintas zonas. En los ventisqueros alpinos oscila de 0,25 a 0,50 metros en 24 horas. Pero en los grandes glaciares del Karakorum y del Himalaya la velocidad es mucho mayor, pudiendo tomarse como términos extremos la de 25 milímetros a 1,25 metros por hora.

Las morrenas

Son depósitos formados por un amontonamiento caótico de materiales en forma de cordón a lo largo del glaciar. Pueden ser laterales, si están en los bordes del glaciar, centrales, si ocupan la zona central, generalmente formadas por reunión de dos laterales, y morrenas terminales si se han formado por los materiales transportados en el frente del glaciar.